9 mandamientos de un despacho de interiorismo y diseño a la hora de trabajar

Hacer una renovación en casa no es tan sencillo como parece, sin embargo, hay expertos que te pueden ayudar a lograrlo de la mejor forma. Conoce Ático 35, los expertos que te ayudarán a hacerlo.

Por: Paulina Kohn

Revista Quién

Ático 35 es un despacho de interiorismo y diseño, su principal objetivo es mejorar la calidad de la vida de las personas creando atmósferas que generen sensaciones y experiencias únicas. Por un lado, se dedican a hacer proyectos de interiorismo y dan asesorías de diseño principalmente en el sector residencial y por el otro, ofrecen accesorios y mobiliario para el hogar a través de su colección “Tierra”, la cual se hizo en colaboración con el reconocido diseñador industrial César Núñez. María Fernanda, María José y Stephanie son las tres arquitectas especializadas en interiores detrás de este negocio y a través del diseño de espacios y su colección, buscan crear piezas que son personales y únicas para sus clientes. ¿Su sello distintivo? Los acabados naturales y sustentables que “envejecen bien y que expresan carácter” como la madera, la piedra y las fibras naturales.

Sabemos que muchas veces a la hora de diseñar un espacio de nuestra casa o remodelarlo, nos puede resultar complicado. Por esa razón, decidimos preguntarle a Ático 35, cuáles son los mandamientos a la hora de diseñar un espacio. Aquí lo que nos respondieron:

1.“Interior matters”, he ahí la importancia de crear una conexión emocional entre la persona que habita un espacio y su experiencia dentro de él.

2. Una casa es el lugar en dónde nos desconectamos de nuestras vidas ajetreadas, un lugar para descansar y sentirse en calma. Lograr espacios contemplativos y auténticos que reconozcan la verdadera intención de vivir y en el cual las personas se sientan felices es la misión de todo diseñador de interiores y sobre todo de Ático 35.

3. Siempre se deben estimular los cinco sentidos, a partir de ello, se pueden descubrir las necesidades más profundas del cliente y lograr los espacios ideales, claro, buscando crear un balance entre lo funcional y lo emocional.

4. Es importante pensar en “el todo”, la selección de la manija de una puerta, la textura de un muro o la planta que está en una esquina es igual de significativo, cada detalle debe tener un “por qué”. Crear una composición armoniosa en un espacio parece que es fácil pero no lo es, TODO debe de tener una razón de ser.

5. “La calidad de la luz es lo que esculpe las emociones que sientes dentro de un espacio” esa es una de las frases favoritas de Ático 35 y por eso la luz es un elemento que juega un papel importante en cada una de sus obras.

6. No hay una receta como tal de “lo que se debe de hacer” en cuanto a diseño. Sin embargo, es mejor trabajar bajo un concepto por más pequeño que sea un proyecto.

7. Hoy en día, como sociedad, hemos dejado de apreciar lo hecho a mano, las artesanías nos remiten al pasado y a cómo se hacían las cosas antes, es un arte que se ha perdido, por eso se debe estar más consciente de la calidad y belleza del buen diseño.

8. El usuario es el protagonista principal del espacio y por eso es fundamental entender qué es lo que necesita y quiere.

9. Al crear espacios simples y puros (quitando lo innecesario) conectamos con lo que es fundamental en nuestras vidas, concientizar a las personas de que el interior de su casa forma parte de su día a día y contribuye a su bienestar e influye en sus emociones, es básico en el trabajo de un diseñador.

Ya sea que trabajes desde tu casa o te encuentres haciendo tareas después del trabajo, es probable que pases mucho tiempo en la oficina de tu casa cada semana. Por lo tanto, es importante que tu estudio presente una estética acogedora que inspire y energice tus necesidades creativas y laborales.

Elige el lugar.

Busca un espacio donde estés a gusto y  te brinde paz, esto ayuda mucho a estar más concentrado y ser más creativo. Coloca eL escritorio en la zona de la habitación mas cercana a una ventana, donde podrás recibir ventilación y suficiente luz natural. Crea un espacio que no solo sea visualmente estético, sino que también te represente a ti, llénalo con tu música, tus fotos y recuerdos. No olvides estar rodeado de elementos que te inspiren, como libros y revistas.

La silla.

Se trata del elemento en el cual pasamos la mayor parte de nuestro día. Hay que elegir bien ya que pasarán horas juntos. Para esto existen tres puntos básicos:
comodidad, calidad y diseño.

El escritorio.

El escritorio es el elemento principal, tanto en estética como en función. Marca el estilo de la habitación y pone solución a cualquier problema de espacio. Una cubierta simple, sencilla con cajones ya sea empotrada al muro o con patas te permitirá aprovechar al máximo este rincón

Almacenamiento

Organizar el material de trabajo para tenerlo a nuestro alcance cuando lo necesitemos es esencial. Muchas veces recurrimos a consultar libros, planos o cualquier material que debemos almacenar con orden. Con unas repisas a una buena altura, un gabinete y un archivero donde puedas tener documentos o una impresora son el toque perfecto para tener todo lo que necesitas. Se trata de adaptarlo a como mejor te funcione a ti.

Las plantas.

Es recomendable tener plantas en tu spot de trabajo, una maceta con tu planta favorita siempre te dará un espacio acogedor, tener contacto con la naturaleza te brinda efectos positivos como la reducción del estrés, previene el cansancio, te motiva y purifica el aire.

Organiza tu día.

Tener un lugar donde apuntar tus pendientes es un muy buen paso para lograr una buena experiencia de trabajo en casa, de esta forma estarás al pendiente de tus actividades y podrás tener orden en lo que harás día con día.

Accesorios.

Los acentos son importantes para el espacio, aparte de darle calidez, son un buen toque que integra a todos los elementos. Un tapete donde descansar tus pies, tus aromas favoritos, un cojín que le de un toque único, una vela que te calme, un porta lápices que te provoque inspiración y un cuadro que motive tu trabajo, son siempre necesarios para poder crear tu espacio perfecto.

La meditación es una práctica que consiste en darte un espacio y un tiempo en el día para reconectar con tu cuerpo y tu respiración para poco a poco desarrollar consiencia interna de como te sientes a nivel físico y emocional.

Se trata de traer a la mente al momento presente y lograr un estado mental de claridad. Para que te sientas emocionalmente tranquilo y estable.

Para la ceremonia de té, recomendamos té de jazmín. Según una leyenda, se dice que el té de jazmín, la esencia de la primavera china, se originó en un comerciante de té de Beijing, Chen Guqiu.

Un día de invierno, Chen invitó a un maestro de té del norte a probar sus tés más populares. Mientras tomaban el té y discutían sobre su calidad, Chen recordó un paquete especial de té sin abrir que le había regalado una joven del sur. Decidió hacer ese té para el maestro.

El aroma del té humeante no dejaba de despertar al maestro mientras se elaboraba. Luego, desde dentro del vapor ascendente, una imagen de una hermosa niña se levantó, llevando un manojo de jazmín en sus manos. De repente, la imagen desapareció y solo el vapor se demoró.

Sin darse cuenta de la visión encantadora, Chen cuestionó al maestro sobre el té. El maestro sonrió y dijo: “Amigo mío, este té no tiene rival; no hay ninguno mejor se llama “Hada de gratitud”. Sólo he oído hablar de él antes.

Se utilizan las hebras de más alta gama para mezclarlas con las mejores flores de jazmín y crear un blend arrebatador. Es de carácter relajante y afrodisiaco.

“Monkey mind” o “mente de mono”, habla de que nuestras mentes están como changuitos trepando en las ramas, brincando de un pensamiento a otro. Meditar se trata de entrenar a tu mente, a que ese changuito se siente en una sola rama observando el aire, la temperatura, tu cuerpo, como se siente, si hay algún dolor o incomodidad, si se siente bien.

Lo más importante es estar presente en lo que estás sintiendo y si llega un pensamiento, observar por qué llega ese pensamiento. Aunque existen muchos tipos de meditación, lo ideal es que se adapte a cada uno de nosotros; no hay reglas o posturas específicas simplemente recomendaciones de cómo hacerlo.

Tiempo : Se recomiendan de 5 a 10 minutos, pero no hay una regla, el tiempo y las veces que lo requieras, es una práctica muy personal.

Para empezar a meditar : Encuentra el espacio que más te guste y acomode, un espacio de armonía que te de paz y no tenga ruido.
Prepara el espacio utilizando objetos que te den paz y te ayuden a concentrarte y consentirte. Coloca el portaincienso de un lado, prende el incienso y relájate. Recuerda estar consiente del momento presente.

Después de unos cuantos meses de espera, Pujol abrió sus puertas en su nuevo destino, la calle de Tennyson. Unos cuantos años antes, había visitado Pujol en la calle de Petrarca y recuerdo que aquella fue la primera vez que probé un menu de degustación. Sin saber más, consideré el concepto algo único y a mi manera de verlo, la mejor manera de conocer la cocina de un lugar. Por supuesto, al saber que el restaurante se había mudado a una linda casa en Polanco y que el despacho de arquitectura de Javier Sánchez en colaboración con Micaela de Bernardi eran quienes habían hecho la propuesta de diseño, no dude un segundo en hacer la reservación.

Tomo camino al número 133 para conocer la nueva etapa de uno de los grandes de la gastronomía mexicana, recorro una peculiar cerca en madera y concreto, llego a la puerta y leo “Pujol”.

Algunos años atrás visité el restaurante, los espacios eran oscuros; su neutralidad y luz dirigían tu mirada a cada uno de los platillos, toda la atención de la experiencia estaba destinada a ellos. Desde que iniciabas con ese pequeño elote con hormiga chicatana, hasta terminar el mousse de chocolate y mezcal, Pujol atrapaba tu mente con su menú de degustación.

Hoy es distinto. La casa de Tennyson cuenta con un pasillo que me guía a la entrada y mientras me dirijo contemplo el jardín que envuelve la casa y los espejos de agua que me dan la bienvenida. El espacio es muy diferente a lo que solía ser, piso de terrazo, madera en lambrines y plafones, sillas tejidas y cortinas en un tono gris oscuro que arrastran hasta el piso. El mobiliario, inspirado en el siglo pasado, está a cargo del artista Eduardo Prieto, quien se inspiró en el trabajo de Clara Porset. Sin duda alguna, la experiencia de diseño va de la mano con la filosofía culinaria de Enrique Olvera, siendo lo mexicano el elemento principal.

La iluminación siempre ha sido un elemento clave para Enrique Olvera. Un jardín central con un domo baña de luz la recepción del lugar y el área de sentado junto a la barra. El diseño es sublime: Javier Sánchez y Micaela de Bernardi lograron un espacio relajado, acogedor y simple. Pensando en todos los detalles, desde la vegetación coordinada por Lily Foster, hasta las intervenciones de arte provenientes de la Galería Arróniz. Todas las tonalidades y texturas que veo son neutrales, el gris y beige junto con la madera crea un escenario contemporáneo y harmónico.

La historia de Pujol ya la conocemos, en el año 2000 Olvera fue el primero en apostar por la comida contemporánea mexicana. Lo que no conocemos es la mejor parte, pues si de algo estoy segura, es que grupo Olvera no dejará de sorprendernos; hablo de la nueva incorporación de la barra Omakase que Olvera integra en esta evolución. Este término poco común en nuestro país hace referencia a la confianza que depositas en el chef para que él, a su gusto, mande lo mejor que tiene. Al extremo de la larga barra de terrazo que sienta a 10 personas, está mi lugar.

Nuestros compañeros en la barra arrancan con una margarita de mezcal con tamarindo fermentado y sal de gusano. Acompañando de esta llegan el maíz tierno de la casa ya bien conocido en Pujol, aderezado con mayonesa de café y hormiga chicatana. Otro de nuestro país:  los escamoles, servidos en una infladita de maíz, cubiertos con queso Cotija y polvo de chile guajillo. Los dos representan la propuesta de Enrique Olvera: utilizar sabores mexicanos y los mejores productos para lograr una propuesta atrevida de alta cocina.

El día en Pujol apenas empieza, son poco antes de las dos de la tarde y parece que el servicio a mesas llenas no parará. Llega a mi barra una tostada de callo, directo de Ensenada, cubierto por cilantro y un poco de aguacate. Yo sé que no es lo mismo, pero me recuerda a las tostadas en los carritos de este puerto pesquero. Supongo que es parte del encanto, ¿No? Remontar los sabores mexicanos. No puede haber mejor compañía para una tostada que una cerveza bien fría. Sin movernos de Ensenada ahora es la hora del erizo, con un poco de frijol, se encuentra perfectamente resguardado en una tetela echa con buena mano.

El lugar que siempre me ha gustado más es el cercano a la cocina, donde puedes ver y oler todo lo que desfila a su salida, reconocer olores y platillos. El más característico, el humo de totomoxtle de los elotes tiernos, insignia de la casa.

Regreso mi atención a la barra, viene la hora de la verdad: los tacos. Una de las cosas que más disfruto de muchos maridajes es la oportunidad de conocer vinos que difícilmente encuentras en el mercado, así sucede con “Arrebato”, un fresco chenin blanc que me acompañará en los primeros tacos. Como buena mexicana, sé que no hay buen taco de mala tortilla, así que me detengo a observar la tortilla verde que acabo de recibir. Berenjena confitada y hummus, viene sobre una tortilla de hoja santa.

En el segundo que termino con mi primer taco, observo al siguiente salir de la cocina. Ahora sobre una tortilla de maíz azul se encuentra un perfecto rollo de pork belly con salsa de chile manzano y hoja de mostaza. Los tacos siguen desfilando y la bebida también.

Me gustan los menús en los que no sé que esperar, aquellos que no están escritos en una carta y te agarran por sorpresa. Así llega el taco de barbacoa a mi barra, decorado con guía de chícharo, un guacamole tan fino que podemos llamar puré y una flor característica de esta húmeda época del año: flor de calabaza.

Para esta hora de la comida, ya hay confianza. Jimena nos invita a pasar a la terraza para el postre, con todo y mi mezcal camino por el pequeño huerto de Pujol. Jimena se detiene y prueba nuestra memoria con algunas de las hierbas que habían decorado nuestro menú.

El segundo capítulo de mi omakase inicia con un sorbete de pulque sobre gajos de guyana curada, ambos cubierto de chile en polvo.

Llega mi café de olla junto al siguiente postre que le hace tributo a mi ingrediente favorito, el maíz. En la barra interior jugaba papel resguardando a los tacos, en la terraza se convierte en dos protagonistas: helado y nicoatole, atole tan espeso que toma una firme consistencia. Eso es lo que me enamora del maíz, su capacidad de diversificar y brillar en cualquier situación.

Uno de los postres mexicanos estrella me recibe al fin de la montaña rusa. En Coyoacán los acompañan de cajeta y vienen en bolsita. La versión elegante de los churros en Pujol tiene forma de espiral y descansa sobre una servilleta de papel y un plato de cerámica hecha a mano.

Por: María Merino y Fernanda Ibarrola

Algo de lo que más disfruto de los restaurantes mexicanos es que se apeguen a nuestros productos, que exploten la materia prima que antiguamente nos daba una milpa: frijol, chile, maíz, tomate. El siguiente taco, un pequeño chile güero se esconde en un capeado. En el proceso ha perdido el picante, está relleno de queso Oaxaca mezclado con un suadero de wagyu.

Veo a mi alrededor y algo me alegra, veo a mexicanos. Esa es una buena señal. Mientras más puertas abramos de nuestra gastronomía, más aprenderemos como mexicanos. Lo siguiente que me alegra es el mole madre, hoy tiene 1354 días. Los acompañó en la mudanza de Seneca a Tennyson.

El servicio en Pujol siempre se ha distinguido. Hace 17 años, cuando Pujol iniciaba iban de negro y eran expertos en tomar comandas memoria pura, un servicio elegante y discreto. Hoy, siguen de negro pero es amigable, relajado y aun así impecable.

Todavía me cuesta creerlo, la espera terminó. Al acercarme, pienso, esa mesa lleva 6 meses esperándonos, una de las mesas que muchos clasificarían como «las mesas más cotizadas del año». Llego a la puerta y veo al característico staff, acompañado de las hijas de Redzepi.

En el instante que entramos, surge en mi una sensación familiar y al mismo tiempo distinta. Estoy en medio de la selva, el piso es arena y las mesas se esconden entre las palmeras del lugar. El clima es perfecto, el aire recorre los pasillos hasta llegar a nosotros, parece que nos guía hasta la mesa.

Los rayos de luz entran sutilmente entre los árboles creando un juego interesante entre luces y sombras. Mientras algunos miembros del staff nos dan la bienvenida al sentarnos, observo a los rayos anaranjados del ocaso.

“La combinación de la comida nórdica aplicada a las tradiciones más antiguas de la cocina mexicana”, eso es lo que me espera. Mi cabeza intentaba imaginar de qué manera habrían podido lograr tal mezcla.

Una vez adentro no puedo despegar la mirada de la mesa que te recibe; llena de ingredientes mexicanos, ingredientes que no existían ni en mi imaginación. Nada me llena más el corazón que la naturaleza de mi país, sus colores. NomaMX está conformado por la naturaleza mexicana, palapas construidas con manos locales y mesas de madera diseñadas por el talento mexicano. El calor es evidente y necesito algo frío, como si me leyeran la mente, llega una copa de Champagne a mi lugar, un Blanc de Blancs, Le Cotet 2013. Todo está hecho con materiales de la región: madera de Tzalam, Chukum y textiles locales en la sillas y bancas, la vajilla es de barro.

Algo descubro con el primer platillo que salió de esa cocina, nunca nadie podrá conocer todos los ingredientes de esta inmensa biodiversidad que llamamos México. Dejan al centro de nuestra mesa, una fruta perfectamente bien disfrazada de flor. Esta delicadamente adornada con tamarindo, flores de cilantro y gusanos de maguey.

Ya había leído palabras de Redzepi asegurando que lo más característico de esta puesta en escena sería el picante, y estoy apunto de confirmarlo. Se acercan a nosotros, Almejas Melón. Lo cortan en dados muy pequeños y dan toda la acidez y picante que un buen ceviche necesita.

Pasamos a la cerveza, clara y al centro de la mesa, colocan seis pequeños salbutes, o “salbuts» como diría el internacional staff.

¿Te acuerdas cómo se hacen las tortillas? Imagina el sabor que tendría el caldo de la nixtamalización. Llega muy frío a mi lugar, un plato lleno de este líquido. Lo acompaña una granita de lima yucateca, un toque de habanero y tantas flores como te puedas imaginar.

Todo ha sido muy fresco y seguimos con un vino blanco. A su lado llega mi favorito y lo sé desde que lo veo venir. Un coco tierno, de ese que sale con una suave cucharada. En medio se encuentran dos quenelles perfectos, el primero con caviar beluga y el segundo es crema pura de coco, todo cubierto de sal de alga Kelp.

El siguiente tiempo llamado «Ceviche de plátano manzano», llega para ser el favorito de muchos en la mesa. Rebanadas delgadas de este platanito adornan un plato hondo y están cubiertas de un aceite negro parecido a una salsa de habanero tatemado con la cáscara del plátano que hoy se encuentra en muchas casas yucatecas.

El maridaje regresa a ser mexicano y siguiendo la regla de «What grows together, goes together», un taco de chaya llega a acompañar mi cerveza. La chaya esta remplazando a la tortilla y ostras Bahía Falsa hacen el relleno.

Conforme pasa la tarde, la luz cambia, las sombras permanecen y la noche empieza a caer.

La temperatura de nuestros platillos aumenta. El primer plato caliente marca una barra alta y se presenta una calabaza muy pequeña. Adentro esta compuesta por decenas de pequeños rollos, formados por diferentes calabazas locales y tomatillo fresco. En el fondo de estos delicados tubos hay un caldo de intenso sabor a perejil y hoja de aguacate.

Ahora nos transportan a Ensenada con la cerveza y para acompañarla llega una tostada de caviar mexicano. A los escamoles los acompaña una cama de frijol blanco local.

Con uno de los platillos estrellas llega a nuestra mesa al lado de Pablo Soto, Pablo toma un pulpo traído de Campeche y lo vuelve suyo en el proceso. Inicialmente es envuelto en hojas de maíz Pibinal, un maíz local fermentado y ahumado por más de seis días bajo tierra. Éste envuelto entra en una olla cubierto por la masa del mismo maíz, para después quemarse totalmente entre a las brasas. Seguido de un reposo, se porciona al punto y se sirve directamente en la mesa. Lo acompaña su versión del dzikilpak, tradicional salsa maya a base de pepita. Nos sentimos mal de desperdiciar la salsa que queda en nuestros platos, pero como buenos mexicanos, no falta más que pedir unas tortillas para a limpiar el plato.

Junto con el pulpo llegó un maridaje ciertamente extraño. ¿Sabes como hay momentos de vino y otros momentos de mezcal? Aquí los dos comparten tiempo y lugar.

Para terminar con los platos fuertes recibimos en nuestra mesa, de forma completa, un cerdo pelón.  Éste ha sido cocido lentamente en aceite de coco y llega al centro de nuestra mesa en forma de taco, sus tortillas son hechas por señoras de la región, las puedes ver en la entrada de la cocina. Ellas nixtamalizan y muelen su propia masa. Redzepi, sí llegó a hacer un taco en México y su operación resulta bastante exitosa.

Los postres comienzan a llegar y con ellos la lluvia. El equipo de Noma, siempre optó por un comedor abierto, lo más rústico y adentrado en la naturaleza posible. El mismo estilo que caracteriza y cubre de encanto a Tulum. Apostando que sean pocos los días como estos, el equipo de cocina corre las comandas, el staff en sala hace todo lo posible para mantener a los comensales resguardados. Noma no pierde su encanto, las sonrisas del staff al intentar resolver la situación lo dejan claro, nada puede arruinar esta noche.

Si te gusta el aguacate, el pre postre sería tu favorito. La mitad de un aguacate es caramelizado en piloncillo, al centro resguarda más aguacate, ahora en forma de helado. Éste manjar, por ultimo cubierto en un aceite de hueso de mamey.

Llegó ese momento que todos esperamos, pero nadie quiere que llegue. Se acercan seis platos llenos de chiles Mixe, un chile seco proveniente de Oaxaca. Entre un abanico de estos chiles, se esconde uno rehidratado y relleno de un intenso helado de cacao Jaguar. Como Rene Redzepi prometía, hubo picante de principio a fin.

Nuestro postre lo acompaña un café macerado en frío endulzado con jarabe de naranja. La selección y proceso de este café no resulto cualquier cosa. Noma buscaba la taza de café perfecta y la encontró.

La comida llega a su fin, pero no podemos soltar esta experiencia tan rápido. La lluvia sigue y el servicio nunca para. Los lugares techados son limitados así que liberamos nuestra mesa, la cual por suerte está acogida por una palapa. Noma todavía no termina, ahora llega uno de los mejores momentos, la barra. Pasamos a manos del equipo sommelier, el cual tiene preparado todo tipo de bebidas con su toque personal, desde micheladas, horchata con ron y mezcal suficiente para varias noches. Probamos todo lo que pudimos, pero al final: que me traigan más de ese mezcal con tomatillo.

México. Nos haz vuelto a sorprender con tu gastronomía, con tu diseño. Haz logrado mover a millones de personas de todo el mundo para probar tus sabores y colores. Gracias NomaMX por dejarnos probar México a través de tus ojos.

Por: María Merino y Fernanda Ibarrola

La temporada de lluvias en la Ciudad de México significa muchas cosas, pero antes de pensar en el trafico y el mal clima, me emociona saber que llega la época de hongos y setas. Uno de los mejores momentos para visitar aquellos restaurantes que buscan lo mejor de cada temporada. Sin mucho que pensar, me dirijo a Máximo Bistrot.

Me acuerdo cuando La Roma no era lo que ahora vemos, siempre ha sido bonita, pero hoy va más allá de eso. Es un corredor cultural, artístico, comercial y principalmente gastronómico. Muchas de las mejores propuestas se resguardan aquí, en 2011 Eduardo García abrió las puertas a una de las primeras.

Me voy acercando al restaurante y recuerdo la primera vez que lo visité. Máximo Bistrot, como la Colonia Roma, también ha evolucionado. Pienso en mi papá, usando la velita que estaba al centro de la mesa para alumbrar el menú que todos los días era escrito a mano y fotocopiado. Mi hermano no entendía los pequeños vasos en donde se servía el vino y la rusticidad en la tela de sus servilletas. Seis años después, regreso a un Máximo en su madurez, con grandes copas, menús bonitos y llenos de detalle. Sin dejarme engañar, sé que esta pequeña esquina entre las calles de Tonalá y Zacatecas mantiene el carácter que en 2011 cautivó a mi familia.

El espacio me parece encantador, un ambiente familiar destinado a personas que aprecian tanto el diseño como la comida. El estilo de Charles de Lisle es purista, inspirado en la arquitectura emocional de Barragán. Las mesas y las sillas hechas de madera de un árbol de mesquite, las bancas que corren a través del espacio y la vajilla hecha en una tienda local.

En Máximo, dada vez que tomes el menú será diferente, el chef Eduardo, inicia todos los días en la central de abastos, buscando los productos con los que llenará su menú, ingredientes nuevos y platillos nuevos. Su filosofía, como su cocina es sencilla: hacer buena cocina, con el mejor producto local. Entre las entradas leo: queso Oaxaca, sólo queso Oaxaca, unos minutos después el mesero se encargo de explicarme. “Es la recomendación del chef. No es queso Oaxaca, se trata de hongo Matsutake. Salteamos su tronco en mantequilla y lo deshilachamos dando la apariencia de queso Oaxaca”. La curiosidad me convence.

Aunque es época de lluvia, por ahora sale el sol y hace suficiente calor para una copa de vino rosado. Francés y de dulce olor, La Bastide Saint Dominique viene de una pequeña vinícola familiar al centro de Provenza. Como buena tradición, recibo la berenjena tatemada que desde varios años te da la bienvenida, la preparan con queso de cabra, aceite de oliva y un poco de ajo, dejándola como mantequilla y perfecta para embarrarla el pan rústico que la acompaña.

El uso de los ingredientes me cuenta la historia de Eduardo, quien vivió desde los 5 años en Estados Unidos acompañado de su familia, agricultores que viajaban alrededor del país sembrando todo aquello que la temporada les permitía.

Por: María Merino y Fernanda Ibarrola

“Pulpo, ragú de duraznillo y maíz criollo”. El siguiente platillo que elegí toma lugar en mi mesa y al cortarlo solo me rectifica que fue una gran elección. Antes de ordenar el postre vuelvo a recordar, aquí probé por primera ves el ruibarbo y aunque me llama la atención verlo de nuevo en el menú, no puedo dejar de pedir el queso camembert al horno cubierto de pasta filo. El queso siempre será mi forma favorita de terminar una comida.

En 2011 Gabriela y Eduardo nombraron al restaurante en honor a su hijo Máximo. El tiempo para este restaurante ha pasado y lo seguirá haciendo, seguramente este icono de la calle de Tonalá me seguirá sorprendiendo en cada visita. Si alguien llamara su restaurante en mi nombre, me encantaría que sirviera esta comida.

U M B R A L es diáfano: tiempo, espacio, memoria.
El nombre del hotel hace referencia a la intención que tiene el espacio de llevar al usuario del caos y el bullicio de las calles del Centro Histórico a la serenidad de una habitación íntima.

El hotel plantea distintas transiciones durante el recorrido a lo largo de las áreas públicas hasta la llegada a las habitaciones. Estas transiciones se valen de los siguientes recursos para evidenciarse:

Una transición de tonos (negros a blanco y viceversa) generando cambios en el
ambiente.

Marcos de latón a través de los cuales se cruza de un espacio a otro marcando una separación entre espacios que sugiere una jerarquía y que genera un cambio
de sensación.

Estímulos de adaptación mediante variaciones en la iluminación.

Buscamos que quede en el recuerdo de los huéspedes la experiencia lúdica de llegar, descubrir el espacio paulatinamente, asombrarse, recordar. Que el espacio conviva con el espectador.

El edificio.

Hotel histórico y atemporal ubicado frente a la calle de Palma del Centro Histórico.

El hotel surge como un proyecto de restauración y rescate de un edificio patrimonial que data del año 1924 y que fue construido en un predio donde anteriormente existió un convento.

Las habitaciones.

La propuesta del arquitecto Javier Sánchez conserva la fisionomía original del edificio.

Todas las recámaras son antecedidas por un pequeño vestíbulo obscuro, un espacio de incertidumbre y transición separado del siguiente por una cortina, misma que al abrirse devela una recámara con tonalidades claras.

La cama, es el segundo objeto con el que más tiempo pasamos, después del celular.

Muchas veces no sabemos por qué no descansamos lo suficiente, por qué nos duele todo el día la espalda o por qué estamos cansados todo el tiempo. Invertir en la cama de tus sueños es sin duda vital en nuestros días.

Dale prioridad a los rellenos, son la base del confort de nuestra cama, después, ya podemos escoger con qué vestirla. Tener un cubre colchón de plumón como base es la clave del descanso perfecto.

La almohada es el alma de la cama, su función principal es lograr la alineación neutral de tu cabeza en relación con tu cuerpo, tal como si estuvieras parada. Las almohadas de plumón son las que mejor se adaptan a la forma de tu cuerpo, ya que pierden o ganan volumen según tu postura y aportan un equilibrio perfecto entre soporte y suavidad.

Dormir bien, es la base de buenos hábitos.Para escoger las sábanas no te dejes engañar por la cantidad de hilos, sino la calidad. Las sábanas de algodón regulan la temperatura de tu cuerpo, mantienen el calor en invierno y el frío en verano.

Agrégale un toque único a tu cama, dale personalidad y carácter con un pie de cama y unos cojines decorativos del estilo que más te guste.Usa los materiales según la época, lana para invierno y lino para verano.